Historia
del Turismo Carretera
Un
5 de agosto de 1937, un puñado de audaces se lanzaban a recorrer
doce provincias de nuestro país, a bordo de automóviles armados
con pasión y a través de inexistentes caminos. Así nació el
TC, dibujando caminos, ensanchando y alargando el horizonte de
todos aquellos que vibraban junto al TC. Como hoy; con otros
nombres, distintos autos y diferentes escenarios, pero con la
misma pasión que fue legado de nuestros mayores.
El 20 de junio de 1937,
la Dirección Nacional
de Vialidad, con la firma del Ing. Justiniano Allende Posse
autoriza la realización del Gran Premio con algunas pautas. A
saber, quedaban excluidos los autos de carrera o gran sport y solo
se permitió la participación de autos cuyas carrocerías debían
ser del tipo Turismo o Paseo (cerrados) en tanto que los
"abiertos" debían conservar el parabrisas y
la capota. Por
otra parte, la extensión de la prueba tenía que superar los
1.000 kilómetros
recorriendo diferentes caminos y provincias, mientras que los
automóviles no debían superar los
120 Km
. /h de velocidad máxima. Por último, la denominación debía
ser "raid de larga distancia".
Al primer minuto del día 5 de agosto de ese mismo año, el
Presidente de
la Nación
, General Agustín P. Justo le da la señal de partida al primer
auto participante, que tripulaba Arturo Kruuse. Despué {de él,
otros 68 automóviles iniciarían el camino que los llevaría a
recorrer doce provincias y
6.894 kilómetros
.
Ángel Lo Valvo (Ford) bajo el seudónimo "Hipómenes"
se convierte en el primer ganador del Turismo Carretera, aún cuándo
esa denominación todavía no existía.
Junto a él, nombres consagrados se destacaban: Ernesto
Blanco, Julio Pérez, Eduardo Pedrazzini -quién sería el Campeón
Argentino de Automovilismo (único) de esa temporada- Tadeo Taddía,
Héctor Suppici Sedes, Rodrigo Daly, el chileno Lorenzo Varoli y
muchos más.
Precisamente estos últimos le daban carácter internacional
a este primer paso; Suppici Sedes era uruguayo y desde el inicio,
y por muchos años, fue protagonista al igual que el inglés Jorge
Rodrigo Daly.
En
dicha carrera debuta quién sería un ilustre piloto del TC: Oscar
Alfredo Gálvez.
Ricardo Risatti lograría el Campeonato Argentino de
Automovilismo (único) de 1938 (seguido por Suppici Sedes y
Pascuali, los tres, representantes del automovilismo en ruta).
La CDA del Automóvil Club Argentino dispone que a partir
del primer día de 1939, el Campeonato Argentino comprendería los
títulos de: Campeón de Pista, de Velocidad y de Carretera.
En ese año, Angel Lo Valvo volvería a inscribir su nombre
en la historia del TC, al consagrarse Campeón Argentino de
Carretera. Por ello, desde aquellos autos de "turismo"
que intervenían en la primera competencia, junto al título que
lucía el ganador absoluto de esa temporada (Campeón de
Carretera) comenzó a formarse popularmente el nombre que llevaría
definitivamente la categoría: Turismo Carretera y su celebre TC.
Luego,
quién sería el más grande automovilista del mundo, el quíntuple
Campeón Mundial de Fórmula Uno, Juan Manuel Fangio, logra las
coronas correspondientes a 1940 y 1941 en el Turismo Carretera.
En
esa misma época puede situarse claramente el comienzo de
la rivalidad Ford-Chevrolet
; los primeros defendidos por Oscar y Juan Gálvez, los segundos
llevando como emblema al "Chueco de Balcarce".
En 1948 se disputaría la mayor gesta del automovilismo
argentino: el Gran Premio de la América del Sur. Fueron catorce
extenuantes etapas uniendo las ciudades de Buenos Aires
(Argentina) y Caracas (Venezuela) teniendo como vencedor a Domingo
Marimón, (foto Corsa) para luego entrelazar Lima (Perú) y
nuevamente Buenos Aires, imponiéndose Oscar Gálvez.
Por aquellos años empezaron a disputarse las famosas
"Vueltas" y entre ellas, se destacaban Hughes, Santa Fe,
Tres Arroyos, Mar y Sierras, Necochea, Olavarría y tantas otras.
La década que fue desde
1950 a
1960 fue considerada
la del Piloto-Mecánico. Hombres
que "hacían" sus propias máquinas y después las
conducían velozmente por los más difíciles caminos. Por aquél
entonces, Oscar y Juan Gálvez juntos a Dante y Torcuato Emiliozzi
eran los más encumbrados representantes de esa talla de hombres.
Junto a ellos, otros nombres que hicieron historia: Ciani,
Menditeguy, Alzaga, Sogolo, Piersanti, Logulo, Devoto, Navone,
Peduzzi, Saigós, Meunier y Néstor Marincovich.
En 1950 debutan Dante y Torcuato Emiliozzi. La carrera? Mar
y Sierras. El auto? Un Ford con válvulas a la cabeza... ¡revolucionario!
La Fórmula B
llegó en 1956 y su objetivo
fue hacer más accesible la categoría y poner a los Ford y
Chevrolet en un plano de igualdad. En los tres años
anteriores (53, 54 y 55) los Chevrolet solo lograron tres
triunfos en carreras ordinarias y no obtuvieron ninguna victoria
en etapas de GP.
En 1960, y ante una inconsulta medida del ACA, la cual imponía
que la recarga de combustible debía hacerse desde el exterior,
los pilotos de Turismo Carretera deciden agruparse y lo hacen bajo
la denominación de ACTC: Asociación Corredores Turismo
Carretera.
La
primera sede fue en la calle 24 de Noviembre al 1100, la casa
familiar de Plinio Abel Rosetto, primer Presidente de la ACTC y
electo en forma unánime
luego que Juan Gálvez declinara tal honor.
El acta fundacional es clara: "esta Asociación tiene
como objeto principal la defensa, ayuda y patrocinio de sus
asociados. Además, fomentará y podrá patrocinar carreras de
automóviles de
la categoría Turismo Carretera.
Los objetivos se extenderán a otras iniciativas que contribuyan
al beneficio de las carreras de Turismo Carretera, de los
corredores, acompañantes y entidades; al desarrollo técnico y
deportivo".
Leer las firmas de aquella acta es hacer un paseo por la
historia del automovilismo nacional: Rosetto, Juan y Oscar Gálvez,
De Alzaga, Bojanich, Piersanti, Peduzzi, Saigós y tantos otros
pusieron su rúbrica, y su voto de confianza, para un proyecto que
exigía un esfuerzo titánico.
Un esfuerzo que llegaría a su máxima expresión el 20 de
mayo de
1979. A
partir de aquella fecha
la ACTC
debía tomar definitivamente las riendas de su destino y comenzar
a fiscalizar sus propias competencias automovilísticas al refugio
de la ley que así lo permitía.
En
aquél momento intereses contrarios al TC pretendían doblegar el
férreo espíritu de sus hombres, aquellos que en su primer
comunicado deslizaban una sentencia..." el tiempo será
testigo de nuestro accionar" y vaya que lo fue.
La Asociación Corredores
Turismo
Carretera ocupó el lugar que
le correspondía y día tras día fue dando sobradas muestras de
sus merecimientos, los mismos que hoy le permiten al TC, ser la
categoría más popular del automovilismo nacional. Por
trascendencia, por su nutrido parque automotor, por su paridad
y más que nada por su público, fiel y consecuente aún en los
peores momentos.
En 1962 se
comenzaba a vislumbrar el gran cambio que se avecinaba en el
Turismo Carretera. Por aquél entonces, Chrysler presentaba su
modelo Valiant, Ford hacía lo propio con el Falcon y General
Motors ponía a consideración del público su modelo Chevrolet
400.
Ante
el hecho ineludible de su llegada a las pistas -los nuevos modelos
van relegando a la viejas "cupecitas"- se instala la
primera polémica. Por un lado, aquellos que consideraban que la
categoría había cumplido su ciclo y otros, que "veían"
más allá de sus narices, defendían la certeza de estar frente a
la
evolución del automovilismo nacional.
Las "Cupecitas" comenzaban a cerrar su glorioso ciclo y
emprendían el retiro por la puerta grande
Glorias del TC